Print This Article

En un mundo Absolut [Por Gerardo Santos]

El año de 1949, Alfonso Reyes ofreció una conferencia titulada “Mi idea de la historia”, para el Primer Congreso de Historiadores de México y los Estados Unidos, celebrado en Monterrey, Nuevo León. Reyes creía que la “historia imaginada”, que parte de un supuesto para investigar sus consecuencias posibles, era un “ejercicio recomendable para la mente histórica, y no sólo una tarea de entretenimiento”.

Los historiadores deberían usar la imaginación: ¿Qué hubiera pasado si la tripulación lanza por la borda al capitán Cristóbal Colón? ¿Qué, si los hijos de Hernán Cortés logran la independencia de la Nueva España? ¿Qué, si los indígenas norteamericanos no ayudan a los peregrinos del “Mayflower”? ¿Qué, si el Congreso de Estados Unidos aprueba una reforma migratoria?

Hace unos días, la compañía fabricante del vodka Absolut hizo un ejercicio de “historia imaginada”: lanzó una campaña publicitaria, bajo el lema “In an Absolut world” (En un mundo Absolut), que incluía un mapa con las fronteras que tendría México si hubiera ganado la guerra con Estados Unidos y no se hubiese firmado el Tratado de Guadalupe-Hidalgo (1848), que impuso el reconocimiento de la independencia de Texas, y la venta de los territorios de Nuevo México y la Alta California.

A muchos estadounidenses no les hizo gracia el anuncio comercial; la página de Internet de Absolut se inundó de mensajes de odio contra los mexicanos y se hicieron llamados para boicotear la bebida.

El grupo francés Pernod Ricard -que recién anunció la adquisición del consorcio sueco V&S (fabricante de Absolut), por 8,835 millones de dólares- presionó para que la empresa sueca no sólo ofreciera disculpas (no hubo intención de ofender a nadie ni abogar por la modificación de las fronteras entre Estados Unidos y México), sino que ordenara el retiro de la campaña publicitaria. Paula Eriksson, la vicepresidenta de comunicación de V&S, afirmó que la campaña publicitaria pretendía evocar un “tiempo en que el pueblo de México quizás siente que fue más ideal”.

La declaración es engañosa; si el anuncio estaba diseñado para el mercado mexicano, ¿por qué pusieron un lema en inglés? Además, creer que el pueblo de México siente que la época en que nos gobernaba un tirano como el general Santa Anna, en que el país se desangraba con las guerras intestinas entre liberales y conservadores, en que se consideraba al territorio del norte de México como un desierto inútil, era un tiempo “ideal”, sólo demuestra un evidente desconocimiento de la historia mexicana.

No obstante, la campaña publicitaria no debe ser censurada; pues, como decía Alfonso Reyes, la “historia imaginada” es un “ejercicio recomendable para la mente histórica, y no sólo una tarea de entretenimiento”.