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CARTA DE MONTERREY Falsos mesías [Por Armando Gerardo Santos Uruñuela]

Por Armando Gerardo Santos Uruñuela

Durante la Semana Santa, los cristianos recuerdan la vida, la muerte y la resurrección de Jesucristo. El Domingo de Ramos, Jesús entró en Jerusalén; muchas personas, que tendían sus mantos y las ramas de los árboles en el camino, gritaban: “¡Hosanna al Hijo de David!” Pero, días después, esta misma gente exigía: “¡Fuera, fuera, crucifícale!”. Pilatos aplicó la locución latina Vox populi, vox Dei, se lavó las manos y permitió la muerte de Jesucristo.

En los periodos electorales, los políticos adoptan actitudes mesiánicas; se creen Jesús, pero se comportan como Pilatos.

Las posturas demagógicas de los candidatos a la Presidencia de Estados Unidos provocan escalofríos. El apoyo del candidato republicano, John McCain, a la guerra de Irak (“pueden ser cien” años en Irak y “yo estoy bien con eso”), causaría graves trastornos a la economía de Estados Unidos, y del resto del mundo.

En un debate, la senadora Hillary Clinton amenazó: “Renegociaré el NAFTA; diré a México que nos saldremos del NAFTA a menos que lo renegociemos”. El otro contendiente, Barack Obama, secundó la propuesta. Ambos políticos estaban peleando los votos de los estados de Ohio y Texas. El estado de Ohio ha perdido 200 mil empleos manufactureros, desde el año de 2000; pero el Tratado de Libre Comercio para Norteamérica no es responsable del desempleo, sino los políticos de ese estado que han establecido el tercer impuesto corporativo más alto en el país (10.5 por ciento) y el sexto impuesto al ingreso personal más alto (8.87 por ciento). Texas, que no tiene los impuestos al ingreso de Ohio, casi duplica la tasa de creación de nuevos empleos del país y se ha colocado como el primer estado exportador en seis años consecutivos.

La relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá es de 930 mil millones de dólares. El treinta por ciento del comercio de Estados Unidos está relacionado con el NAFTA. México ha incrementado un 300 por ciento sus exportaciones y la inversión extranjera se ha quintuplicado en casi 15 años de acuerdo comercial. Sin embargo, la política comercial por sí sola no representa un motor de desarrollo; México debe avanzar en sus reformas estructurales: modificar las leyes laborales; combatir la corrupción y los monopolios; apoyar con capacitación y recursos a los campesinos.

Si Obama y Clinton realmente desean una relación comercial justa con sus vecinos, deberían proponer una unión aduanera, como existe en Europa, donde los países de menor desarrollo cuenten con los fondos de financiamiento para la reconversión, que les permitan el cambio de ciertos sectores productivos atrasados por unos más modernos. A diferencia de algunos candidatos presidenciales, los políticos que realizan su tarea no tienen miedo a la competencia global.