MÉXICO, DF - La amistad con el pintor Fernando Botero y los escritores Gabriel García Márquez y Álvaro Mutis le han concedido a Carlos Fuentes el derecho a escribir sobre la historia reciente de Colombia en su nueva novela,
Aquiles o el guerrillero y el asesino.
El escritor mexicano, quien en 2008 será centro de un homenaje nacional por sus 80 años de vida, se ocupa en este libro del movimiento guerrillero 19 de abril (M-19), y de su dirigente, Carlos Pizarro, asesinado el 26 de abril de 1990 por un sicario que le disparó a bordo de un avión.
“(Me pregunté) si tenía derecho como mexicano ligado de maneras indirectas o lejanas, pero siempre amistosamente, próximas a Colombia, cantar la cólera del Aquiles colombiano pero también a descubrir su pasión, amores, dudas y su itinerario.
“Su itinerario más que su destino, de la familia a la guerrilla, de la guerrilla a la política y de la política a la muerte. Un Aquiles que fue también un poco Odiseo”, compartió el escritor al dictar la conferencia magistral “Las horas de Colombia”, en el primer día de actividad de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).
Conquistado el derecho a imaginar y escribir sobre Colombia, en su nueva novela -aun sin fecha de publicación- Fuentes no buscó el lenguaje coloquial, registrable, exacto, sino el lenguaje de la imaginación.
“La imaginación compartida quizás con otros latinoamericanos, compartiría como mexicano mi patria latinoamericana con mis personajes colombianos, no sería mi única licencia, ellos podrían llamarse en vida Batman, Ospina, Fayad, Pizarro, yo los llamaría Héctor, Diómenes, Castor, Pelayo, como personajes que fueron de una historia, los compañeros de Aquiles, los asimilaba la épica, los hermanaba el destino, la muerte: uno tras otro cayeron en combate”, explicó.
Juan Gabriel Vásquez, perteneciente a la nueva generación de escritores colombianos y encargado de presentar a Fuentes, definió al
Premio Príncipe de Asturias como un escritor que como nadie “ha metido la cabeza en las fauces de la Historia”.
“Su obra es un intento por preservar la condición histórica del hombre, un intento por detener el proceso de deshistorización que sufrimos los hombres contemporáneos. Al mismo tiempo es una obra de indagación, decir cosas que no habían sido dichas antes, colonizar territorios de nuestra historia que habían permanecido vírgenes”, subrayó.
Agregó que con su obra, el autor de
Inquieta compañía y
La región más transparente no reproduce el mundo sino que lo reinventa, como escribió en
Geografía de la novela, la novela no muestra ni demuestra al mundo, la novela añade algo al mundo.
“La novela como constructora de una historia que antes no estaba allí. Fuentes como arquitecto de nuestra historia ficticia, más real que la historia (...) En la lucha a muerte entre la imaginación y la información, sus novelas no informan, imaginan. Para informar están los historiadores, para transformar esa información en conocimiento, están los novelistas”, resaltó.
Vásquez dijo que la obra de Fuentes no cabe en el mundo sino en una línea que aparece en el capítulo 83 de
El hombre sin atributos de Robert Musil: '¿Por qué no inventamos la historia a medida que avanzamos?'
Musil no pensó en el descaro con que un escritor mexicano se ha enfrentando varios años después al monstruo de la Historia. Fuentes se ha dedicado a indagar en ese curioso matrimonio entre los hechos del pasado colectivo, la Historia, y el lenguaje, la mejor herramienta ideada por los seres humanos”, subrayó.
Al final de la sesión, Fuentes dedicó ejemplares a sus lectores que saturaron el auditorio Juan Rulfo de la Expo Guadalajara.