La escritora argentina Sandra Lorenzano aguardó 20 años en México para hablar sobre el exilio; diez más para escribir
Saudades, una ficción.
"No puedo escribir el mismo libros dos veces, pero mis obsesiones siempre serán las mismas; lo único que cambia es la forma de expresarlas. A lo largo de la vida se escribe un único gran texto", expresa Lorenzano.
Para Lorenzano, el arte es gestor y escenario de la memoria del horror; ése que, citando a Juan Gelman, inspirado en Paul Celan, se expresa en una lengua "rota y calcinada".
La palabra de origen portugués "saudades" no posee una traducción literal en castellano. Antonio Tabucchi en
Los tres últimos días de Pessoa refiere la carga nostálgica de la expresión ante un futuro que nunca fue.
Escrita como un crisol de voces en español, portugués e inglés, el texto al que, a decir de Lorenzano, el mote de novela le sirve como guía al espectador, recupera la historia de amor entre A. y una profesora universitaria.
"Es una novela muy femenina, una novela de sobrevivientes del exilio y la dictadura argentina. Para A. la exploración del arte a través de la pintura y el descubrimiento del amor le permiten dar sentido a su sobrevivencia", explica la autora de
Aproximaciones a Sor Juana (2005).
Mediante una edición realizada por el FCE que entremezcla tipografías, Lorenzano pretende distinguir las voces de los personajes.
"Siempre he buscado romper con nociones autoritarias en términos políticos del discurso oficial, pero también me interesa colarme por los intersticios de los parámetros establecidos sobre lo que debe ser una obra literaria
"Para lo cual reúno sin llegar a la fusión algunos géneros literarios, idiomas. Parto de una propuesta poética, en tanto Saudades pueda convertirse en el libro que alguien lleve al exilio en la maleta", apunta.
El ritmo, las imágenes poéticas y las metáforas deconstruyen los asideros a los que el lector pudiera sujetarse en un texto que pondera la sensación.
"Lo más importante es el lenguaje, la memoria, el deseo y la nostalgia. La novela busca provocar respuestas físicas ante lo que se está leyendo. Podría denominarse, incluso, como una larga prosa poética", expresa.
El país de Portugal como entidad de migrantes y el caleidoscopio como un instrumento formado por diversos fragmentos que al unirse recrean uno nuevo atraviesan el desarrollo de
Saudades.La crítica literaria establece dos ejes principales en la novela que se traducen en preguntas: ¿Por qué soy y no soy tú? ¿Qué llevarías contigo en un naufragio?
"La primera es la que se hace el sobreviviente, de por qué él está vivo y no su hermano. La otra reconstruye el texto como una suerte de letanía", dice.