Esas eternas dudas que surgen siempre que se lee un buen o mal libro sobre cómo se le ocurrió al escritor tal o cual argumento, quedan más que despejadas en el caso de Isabel Allende y su Suma de los días.
Aunque el último libro de la escritora no es una novela, bien pudiera serlo, hay personajes , intriga, suspenso y algunas dos o tres muertes naturales que aderezan la vida de esta mujer que se erige en la historia como la perfecta matrona, o la mamá gallina dispuesta a todo para tener a su clan reunido.
La suma de los días es una larga carta que le escribe a su hija Paula, fallecida en 1992 donde la pone al corriente de todo lo que ha padecido la familia. ¡Y vaya que hay tela de donde cortar!
Primero aparece Tabra, la mejor amiga de Isabel, quien es diseñadora de joyas y en su afán por encontrar pareja vive una y mil situaciones que Allende describe con facilidad, diversión y pericia, como la aparición de Lagarto Emplumado, el novio de Tabra, un mexicano dispuesto a rescatar el penacho de Moctezuma y con ese pretexto explota a las mujeres con las que vive.
La sorpresa mayor la da la nuera de Isabel, una joven mujer educada bajo el más estricto catolicismo y miembro del Opus Dei que suele despotricar en contra de los homosexuales y quien logra darle tres nietos a la escritora, sólo para descubrir algunos años después que es lesbiana y optar por el divorcio con todo lo que esto implica.
Y así las historias discurren narradas con maestría, con absoluto oficio.
Hay en este libro un encanto por la vida que se palpa y mientras se le lee, es fácil ubicarse en esa casa que la escritora tiene en Sausalito, California y donde discurren casi todas las aventuras, es más el lector se siente parte del clan.
Viajera incansable, Allende narra algunos de los viajes que ha hecho tanto al Amazonas como a la India, y es entonces cuando explica cómo le surgieron las ideas para sus obras juveniles, o como escribió el Zorro o Afrodita.
No hay magia, ni secreto, solo una férrea disciplina de sentarse cada 8 de enero frente a una computadora a vaciar el cuenco de las experiencias.
Me gusta Isabel por la sencillez del lenguaje y porque sus metáforas no las siento forzadas, hay un largo trabajo atrás de cada libro y se nota.
En esta suma que nos entrega ahora, se percibe la catarsis, el recuento de los logros y los daños, pero sobre todo se siente ese gusto por vivir que todos deberíamos tener.
La editorial es rayo. Precio $26.95.