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Las Américas  

Publicado el jueves 03 de julio del 2008

El rescate extraordinario de Ingrid Betancourt

Agencias

BOGOTÁ, Colombia — Sin disparar un solo tiro, el Ejército colombiano rescató a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt de manos de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En una compleja operación basada en la inteligencia militar, que logró infiltrar a la cúpula rebelde y engañar a los guerrilleros que custodiaban a los rehenes, Betancourt fue liberada junto con tres contratistas estadounidenses y 11 policías y soldados, algunos de los cuales permanecían cautivos desde hace más de 10 años.

El rescate se produjo en el selvático departamento de Guaviare, al sur de Colombia, tras meses de seguimientos.

De acuerdo con un comunicado de la Presidencia de Colombia, la inteligencia militar hizo creer a los guerrilleros que debían reunir a los cautivos para ser trasladados por una misión humanitaria rebelde al sur del país, donde quedarían bajo las órdenes del nuevo jefe máximo de las FARC, Alfonso Cano.

“Se coordinó que los secuestrados fueran recogidos en un sitio predeterminado por un helicóptero de una organización humanitaria ficticia”, precisó el Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.

Los rehenes subieron al helicóptero vigilados por dos jefes guerrilleros, que una vez en el aire fueron sometidos por soldados de élite.

Emocionada, la propia Betancourt —que pasó seis años en cautiverio— relató los detalles de su liberación.

“Cerraron las puertas del helicóptero y de pronto vi al comandante que por cuatro años estuvo al mando de nosotros (...) en el suelo, en pelotas (desnudo), los ojos vendados (...)

“El jefe de la operación dijo: ¡somos del ejército nacional y están en libertad! El helicóptero casi se cae porque todos saltamos, gritamos, lloramos y no lo podíamos creer”, narró.

El presidente Álvaro Uribe consideró que la Operación Jaque, como se denominó a la misión, fue de una “inteligencia comparable con las mayores epopeyas de la historia de la humanidad”.

Soñaba Ingrid con ver a sus hijos

“El encuentro con mis hijos fue toda una orgía de besos. Sólo quería abrazarlos, mirarlos”, fueron las palabras de Ingrid Betancourt minutos después de recibir a sus hijos procedentes de París.

“Es una dicha infinita tener a mis hijos junto a mí después de siete años de no verlos”, dijo Betancourt una vez abajo de las escalinatas del avión que trajo a sus hijos desde Francia para un encuentro de amor, vida y libertad.

La ex candidata presidencial, sólo durmió dos horas y 30 minutos en la casa de su madre, la ex congresista Yolanda Pulecio, en el exclusivo sector de los Rosales, en el norte de Bogotá.

Cuando abrió sus ojos en la primera mañana de libertad lo primero que pidió fue un jugo de naranja, y después de vestirse con un impecable sastre negro, y con su largo cabello recogido, sólo soñaba ver a sus hijos.

A las siete de la mañana salió junto a su madre y su segundo esposo, Juan Carlos Lecompte, rumbo a la base militar Catam, para esperar el aterrizaje del avión que traía a sus “niños”, como ella llama a Lorenzo y Melanie.