LONDRES — La subsecretaria mexicana de Relaciones Exteriores, Lourdes Aranda, acusó al Grupo de los Ocho (G-8) de obstruir las acciones de las naciones emergentes en los principales temas del mundo, en una entrevista con el diario Financial Times.
En su calidad de coordinadora del grupo de los cinco países emergentes (G-5), Aranda aseguró que las grandes potencias hacen prácticamente a un lado a estas naciones, imponiendo la agenda de los temas en los que pueden participar.
“Hace un año el G-8 inició lo que planeó como ‘una asocación de igualdad duradera’ con cinco economías emergentes, pero en realidad -a pesar de algún progreso- los países en desarrollo han establecido básicamente la agenda”, indicó.
Dijo que una prueba de las trabas está en que los líderes del G-5 (India, China, México, Brasil y Sudráfrica) no tendrán “tiempo suficiente” en la Cumbre del G-8 de la próxima semana en Japón para exponer sus preocupaciones sobre el alza del crudo y los alimentos.
“Estamos muy interesados en hablar sobre cómo enfrentar los costos crecientes de los alimentos”, subrayó Aranda.
La vicecanciller mexicana dijo al diario británico que el G-5 podría desempeñar un papel estabilizador, especialmente porque incluye a varios de los países más grandes del planeta, cada uno de ellos con una enorme población en la línea de pobreza.
Al G-5, agregó, también le interesaría enfocarse más en temas como la transferencia de tecnología de los países más desarrollados a los menos desarrollados, “por ejemplo el cambio climático y sobre los esfuerzos para mejorar los sistemas sanitarios en países pobres”.
Diplomáticos citados por Financial Times coincidieron con la diplomática mexicana en que Japón, como anfitrión este año de la Cumbre del G-8, se ha mostrado reacio a proseguir el diálogo con el G-5, formalizado en la cumbre de Helligendamm de 2008 en Alemania.
De acuerdo con los expertos, las autoridades japonesas consideran que un acercamiento mayor con las naciones emergentes, principalmente con China, podría darles más poder, lo que por ahora no es conveniente.
Como resultado, el diálogo en la cumbre que tendrá lugar en Hokkaido, Japón, ha sido acortado y diluido con la invitación a otros países que no son miembros del G-5 como Indonesia, Corea del Sur y Australia, destacó el rotativo.
“Esperamos que haya una discusión más completa en la cumbre de 2009 (en Italia)”, dijo Aranda, tras señalar que pese a la situación el proceso Helligendamm ha tenido éxito como una medida para aumentar la confianza entre el G-8 y el G-5.
Esto, explicó la subsecretaria de Relaciones Exteriores de México, fue útil como un suplemento de negociaciones formales con los países del G-8 en organismos multilaterales como las Naciones Unidas (ONU) o la Organización Mundial de Comercio (OMC).
En su opinión, el diálogo también ha permitido acercar más a los miembros del G-5, no sólo en su coordinación política con el G-8, sino con otros grupos y organismos internacionales.
Al respecto, Bernd Pfaffenbach, viceministro de Economía de Alemania y coordinador para el diálogo del G-8 con el G-5, ha dicho que cuatro grupos de trabajo del proceso Hellingendamm se han reunido varias veces desde la cumbre del año pasado.
“Estas reuniones no fueron para negociaciones formales, sino para un diálogo político enfocado a ciertos tópicos”, destacó el funcionario, según el reporte del periódico británico.