ROMA — El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad denunció que Estados Unidos piensa en un ataque militar contra Teherán, y acusó a organismos de decisión de la ONU de actuar con base a los intereses “diabólicos” de los países más poderosos.
Denunció que la administración estadounidense de George W. Bush planea nuevamente lanzar un ataque militar contra Irán, aunque dijo que “no lo logrará” y consideró que la intervención militar estadounidense en Medio Oriente ha provocado solamente destrucción.
Durante su intervención en la plenaria de la Conferencia sobre Seguridad Alimentaria Mundial en la sede de la FAO, Ahmadineyad cuestionó la posibilidad de acción de la ONU cuando –dijo- algunas de las potencias occidentales controlan el Consejo de Seguridad.
“La devaluación del dólar y el aumento de los precios energéticos son las dos caras de la misma moneda”, dijo el mandatario iraní en la conferencia que se realiza en la sede de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
“El pago de los gastos de guerra y de las ocupaciones, la compensación por fuertes consumos y el haber llenado los bolsillos del capitalismo global vaciando los de las naciones, todo ésto ha sido apoyado por una vasta inyección de dólares”, opinó.
Advirtió que ello pone al mundo bajo el riesgo de la destrucción y propuso la formación de un organismo independiente supranacional que regule el mercado alimentario y todo el proceso que va de la producción al consumo.
Posteriormente, durante una rueda de prensa, el presidente iraní recordó que este martes se conmemora un aniversario más de la muerte del ayatollah Ruollah Jomeini, al que comparó con Jesucristo y aseguró que su país es amante de la paz, pero basada en la justicia.
Acusó a Israel de ocupar Palestina y de asesinar a civiles y denunció que el mundo es gobernado por “incompetentes”, además de que aseguró haberse reunido en Roma con jefes de Estado, aunque no precisó con quienes.
Asimismo, defendió el programa nuclear de su país, al que calificó de transparente y supervisado por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
A su arribo por la mañana a Roma, el presidente iraní declaró que los europeos son quienes más han sufrido daños por parte de los sionistas y confirmó que no se reuniría con el papa Benedicto XVI.
La presencia de Ahmadineyad fue criticada por organizaciones de derechos humanos, además de que el gobierno italiano descartó mantener reuniones bilaterales con la delegación iraní.
Ahmadineyad no fue invitado a la cena de gala ofrecida por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, como tampoco lo fue el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, quien en su intervención ante la plenaria dijo que en la nación africana hay lugar y recursos para producir bioenergía.
Considerado persona “non grata” en Europa y acusado de represión y de haber causado pobreza y hambre entre sus compatriotas, Mugabe aseguró que su gobierno ha impulsado proyectos de irrigación, pero que del resto del mundo ha recibido sólo “ostracismo y sanciones”.
Tanto Ahmadineyad como Mugabe debían abandonar Roma este mismo martes.