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Texas/EU  

Publicado el martes 14 de octubre del 2008

Afirma Junot Díaz que el arte es como un niño malcriado

Habla el ganador del 'Pulitzer' de sus batallas al escribir la novela que le valió el premio

Agencia Reforma

MONTERREY, Nuevo León - Al poner punto final a su novela La maravillosa vida breve de Óscar Wao, el escritor Junot Díaz cayó en una profunda depresión.

Los siete años de trabajo en su novela le habían costado el fracaso de tres relaciones amorosas y varios conflictos con sus renteros.

Y cuando parecía que la melancolía no tendría fin, de pronto lo sorprendió la noticia de que su libro había recibido uno de los reconocimientos literarios de más importancia en los Estados Unidos, el Premio Pulitzer de Novela 2008.

La tenacidad tuvo su recompensa.

"El arte es un niño malcriado", dijo el domingo durante su presentación en la 18 Feria Internacional del Libro Monterrey. "Pero así es la vida a veces".

Proyectando frente a su público un ánimo alegre y un humor ingenioso, Díaz ofreció un ejemplo de las ventajas de no renunciar en el campo del arte.

A pregunta expresa hecha por uno de los asistentes, Díaz recordó que más de una vez pensó en desistir de terminar la novela que habla de la vida de un chico dominicano, nerd, que llega con su familia a un gueto de Nueva Jersey.

Sus amigos de la infancia, y su familia, sin embargo, le dieron el aliento que necesitaba.

"Los amigos de mi niñez me decían: 'Eres medio bruto, no hablas bien el español, pero sigue escribiendo'. Y también mi familia. Si no fuera por ellos no estaría aquí hablando", dijo el autor nacido en 1968 en República Dominicana, y quien ahora es catedrático en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

La inspiración para escribir la obra surgió de sus viajes a República Dominicana, sus reencuentros con sus familiares y su contacto con el calor latino, dijo.

"Nosotros en nuestros países tenemos políticos corruptos, tenemos narcos, tenemos curas malísimos, pero también hay tanto amor, tanto calor humano. Hay gente que trabaja y sacrifica todo por su familia. Hay cariño y arte", dijo.

"Regresaba a Nueva York y me pasaba dos semanas después escribiendo como un loco", señaló quien incluso vivió en México un año.

El novelista y editor Martín Solares indicó que La maravillosa vida... ofrece una metáfora de los inmigrantes en cualquier lugar del mundo.

Apuntó que la novela también presenta una apuesta al lenguaje elástico, y que tiene al lector en tensión constante con personajes entrañables.

"Si a alguien le gustó La fiesta del Chivo de Vargas Llosa déjela al lado. Y vea cómo vivieron la dictadura de Trujillo seres de carne y hueso que toda su vida intentaron refutar la sombra de una maldición que lanzó el dictador", dijo Solares, quien estuvo acompañado del editor Andrés Ramírez en la presentación del libro.