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Publicado el jueves 05 de junio del 2008

Ir o no ir

Dilema de microempresarios por altos precios del combustible

ESPECIAL LA ESTRELLA

FORT WORTH — Durante pasadas primaveras y veranos, los sábados y domingos eran días de trabajo continuo para Juan Barrera, dueño de la pequeña empresa de jardinería J.J. Landscaping.

Pero este año es diferente debido a los constantes incrementos en el precio de la gasolina, pues ahora se ve en el dilema de perder contratos si el trabajo implica largos desplazamientos en sus vehículos, explica este microempresario.

En años pasados Barrera y sus tres trabajadores se mantenían ocupados los siete días de la semana, sobre todo durante las estaciones cuando el follaje crece rápidamente. Pero en la actualidad el incremento de la gasolina lo ha forzado a no aceptar trabajos que requieren manejar su camioneta de doble cabina en largos trayectos, según informó el propio Barrera.

Sus clientes, por otra parte, debido a que también sienten el efecto económico en el costo de la gasolina, piensan dos veces antes de ocuparlo, dijo Barrera quien añadió: Y cuando lo hacen no quieren pagar los precios actualizados en donde el costo de la gasolina es un factor.

“Antes trabajábamos los siete días de la semana, pero ahora los clientes ya no quieren pagar para que les corte la ‘yarda’ ”, dice Barrera. “Y a mí no me conviene ir en viajes largos porque me gasto $25 en gasolina y empleados, para cobrar luego $25 en un solo trabajo. No me conviene y prefiero no ir”.

Aparte de declinar bajas ofertas de trabajo, de subir sus tarifas y de tener cuidado con sus dos camionetas que usa para su negocio y con las cuales remolca un pequeño trailer con su maquinaria, Barrera dice no tener otras alternativas.

El costo del combustible, dice Barrera, se ha duplicado. Mientras que hace menos de un año gastaba de $35 a $40 dólares diarios en gasolina, ahora no baja de $80, dice Barrera.

El empresario consideró cambiar sus vehículos por otros que tengan un motor de menos cilindros para que rindan más en gasolina. Sin embargo el gasto en el cambio podría ser más costoso que el ahorro.

“Por ahora no hay nada más que pueda hacer sino esperar a que la crisis pase”, dijo Barrera con preocupación.

Futuro no optimista

Pero en un comunicado de prensa Guy Caruso, quien está a cargo de la sección del Departamento de Energía encomendada con recaudar información referente a los precios del petróleo, indica que el costo por barril del crudo no bajará de $100 en lo que queda de este año y durante el 2009.

Lo anterior significa que el precio de la gasolina se mantendrá arriba de los $4 dólares por galón por lo menos hasta el final del verano.

De acuerdo a información recaudada por el mencionado Departamento de Energía, el precio de la gasolina al consumidor subió 4 centavos en los últimos siete días.

En la nación, y calculando en todos los grados de gasolina, el galón subió hasta un promedio de $4.03 pero en ciertas áreas del país el promedio es de $4.28 por galón. Esta semana en Texas el costo promedio por galón era de $3.847, esto representa un incremento de casi 85 centavos comparado con el precio de hace un año.

Según Barrera el costo de la gasolina provoca que los consumidores no tengan confianza en la economía y cuiden el presupuesto familiar.

Juan Dorado, propietario de Torilandia, un restaurante de comida mexicana ubicado en la calle Berry al suroeste de esta ciudad, concuerda con lo dicho por Barrera y comparte las inquietudes y dificultades que el alza de los combustibles crea en los consumidores. “Por mi parte estoy posponiendo subir mis precios pero no voy a tener otra alternativa”, dice Dorado quien además de servir comida en su restaurante, también sirve comida en eventos fuera de su negocio.

El empresario afirma que cualquier entrega de productos por sus proveedores de productos, ahora trae consigo un cargo extra por el transporte.

“Mis proveedores ahora me cobran por la entrega, esto nunca antes lo había visto”, afirma Dorado, originario de Valparaíso, Zacatecas de donde emigró hace 35 años.

“Esto se agrega a que no sólo los productos derivados del petróleo han subido de precio sino que también todos los productos de comida porque los productores usan combustible para su producción”, explica el señor Dorado.

Dorado asegura que el costo de combustible en sus viajes para servir platillos en celebraciones, a la fecha se ha doblado en costo.

“También entiendo la razón de mis trabajadores, ellos quieren ganar más dinero este año comparado con el año pasado, todo ya cuesta más”, expone Dorado.

No sólo pequeños empresarios

Por su parte oficiales de la ciudad de Fort Worth desde meses antes tomaron pasos para ahorrar combustible, dice Wayne Corum, quien es director del departamento encargado de proveer servicio al mobiliario y vehículos de la ciudad.

Pero a pesar de tomar precauciones y de comprar la gasolina a costos más bajos que el público en general, el municipio también se ve afectado por el alza en la gasolina.

“Hemos instalado dispositivos que nos dicen cuándo un vehículo necesita reparación, otros aparatos nos dicen cuándo los neumáticos de un coche necesitan aire, y otros más nos dicen cuándo el motor de un carro está prendido sin que el vehículo esté corriendo”, informa Corum.

Todo esto para ahorrar combustible aunque, dice, no saben cuánto ahorran porque son programas piloto que están probando con cinco empresas.

El municipio, en cooperación con otras 27 entidades gubernamentales, como ciudades y condados del área, compra el combustible a 60 centavos más barato que el público en general.

“Pero cuando sube la gasolina también nosotros pagamos más”, dice Corum.